¡Considere las consecuencias!

¡Considere las consecuencias!

Antes de decir que usted no cree en Dios….

¡Considere las
consecuencias!

       ¿A usted le cuesta creer que Dios existe? Si es así, se encuentra entre un número creciente de personas que rechazan el concepto de un Ser Supremo debido a la popularidad de filosofías materialistas que se están propagando a través del mundo.

       Antes de decir que usted no cree en Dios, le animamos a pensar seria y detenidamente en las consecuencias de tal creencia.

SI NO EXISTE DIOS…

NO HAY NINGUNA NORMA DEL BIEN Y DEL MAL

       El hombre determina para sí mismo su propio sistema de ética y si trata mal u oprime a otro, no hay juez supremo a quien apelar.

Si no existe Dios, ¿en base de qué puede uno condenar a Hitler, a Stalin y a otros monstruos de la historia que han oprimido a las masas? Si cree que «no se debe hacer daño al prójimo», ¿en base de qué lo dice? ¿Los perros, tiburones u otros animales de rapiña tienen un sistema de ética? Si un perro mata a otro, ¿es responsable moralmente? Si no existe Dios, no somos más que bestias brutas, un poco más avanzados intelectualmente que los animales. En tal caso, si un hombre mata a otro, es lo mismo que un perro. Ni el hombre ni el perro son responsables moralmente si no existe Dios. Es el fin lógico del ateísmo.

       Los ateos y escépticos famosos de la historia, como Huxley, Russell, Nietzche y otros han luchado para crear un sistema moral aparte de Dios al hablar de la «intuición moral», «el desarrollo del hombre superior», etc. Pero en fin de cuentas es imposible aplicar las complejas teorías proclamadas por filósofos materialistas desde sus torres de marfil al mundo real. ¿Quién podrá cambiar la vida de un joven decepcionado o de un drogadicto antisocial por hablarle de las teorías de algún agnóstico como Sartre? Si no existe Dios, ¡no hay forma de convencer a las masas que deban portarse de una forma responsable para el bien de la sociedad!

       La degeneración de la sociedad occidental se debe en gran parte a la influencia de quiénes dicen que no existe Dios y que el ser humano es nada más una bestia avanzada. Si los hombres piensan ser bestias solamente, se portarán como bestias.

Pero, ¿no hay nada en nosotros que se rebela en contra de este concepto hueco? ¿No hay ninguna ley que proceda de una fuente más allá del ser humano?

Si no existe Dios… NO HAY PROPÓSITO PARA LA VIDA

       El agnóstico inglés, Bertrand Russell dijo al hablar del hombre: «es probable que su origen, su crecimiento, sus esperanzas, sus temores, sus amores y creencias, no son nada sino la colocación casual de átomos». Si somos simplemente la «colocación casual de átomos», no hay propósito para la vida ni esperanza que alcance más allá del sepulcro.

       El agnóstico, Mark Twain (Samuel Clemmons) dio la siguiente descripción deprimente de lo que significa la vida:

«Un grupo de hombres nace. Trabajan y sudan para obtener el pan, disputando, discutiendo y luchando para ganar ventajas sobre su prójimo. Los años pasan… Sus seres queridos les son quitados y la alegría se convierte en dolor. La carga del dolor, de la preocupación y la miseria se vuelve más y más pesada … mueren la ambición, el orgullo y la vanidad. Por último, llega la muerte. Estos hombres no fueron importantes a los ojos del mundo ni tuvieron propósito en la vida. No llevaron a cabo nada sino que fueron fracasados… El mundo se les lleva luto por un día y luego se olvida de ellos para siempre. Luego, nace otro grupo y toma el lugar del grupo anterior, imitando sus hechos, siguiendo el mismo camino inútil y desvaneciéndose de igual forma. …sigue generación tras generación, cada una de ellas logrando lo que logró el grupo anterior, NADA».

       Si no existe Dios, este cuadro desalentador de Twain no está muy lejos de la verdad. Pero hay otro concepto de la vida enseñado por Jesucristo. Jesús dijo,

«yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia»[1].

Los que creen en Dios y en Cristo piensan que la vida tiene un propósito permanente y satisfactorio: servir al prójimo[2] y a Dios[3] para vivir con gozo en espera de vida eterna después de la muerte[4] Piensan que la vida es más que una broma cruel de la naturaleza («la colocación casual de átomos») y que el hombre es un ser demasiado maravilloso[5] para no tener propósito ni esperanza.

Si no existe Dios… JESÚS Y SUS DISCÍPULOS FUERON ESTAFADORES Y FRAUDULENTOS

       Es un hecho histórico que un hombre llamado Jesús vivió en la tierra conocida hoy en día como Israel. Jesús y sus seguidores se esforzaron por convencer a todo el mundo que es el Hijo de Dios[6]. Como pruebo de esto, Jesús nos dejó con el sistema moral más avanzado en la historia del mundo e hizo muchos milagros irrefutables como resurrecciones de muertos[7], sanidades de personas con defectos visibles y permanentes[8] frente a centenares de testigos. De más importancia, después que sus enemigos le mataron[9], resucitó de entre los muertos[10] y fue visto vivo por más de 500 testigos después de su muerte[11]. Estos testigos fueron convencidos al haber visto a Jesús[12] y estaban dispuestos a sufrir la tortura y la muerte antes que renunciar a su testimonio[13]. Los hechos del cristianismo fueron tan convincentes que su mensaje se extendió en pocos años a todo el mundo occidental[14].

       Si no existe Dios, Jesús y sus seguidores, quiénes nos dieron el sistema moral que ha sido la base de la sociedad occidental desde hace dos mil años, fueron los estafadores y engañadores más despreciables de la historia. Los testigos que afirmaron ver los milagros y la resurrección de Jesús sufrieron la tortura y la muerte por lo que sabían ser una mentira. ¿Está usted dispuesto a hacer semejante afirmación irracional?

UN DESAFÍO A TODA PERSONA HONESTA

       La pregunta más importante de este artículo podría ser: ¿existe Dios o no? Antes de contestarla a la ligera, como lo hacen muchos, toda persona justa debe al menos investigar la evidencia que apoya el concepto de la existencia de Dios.

La mejor forma de analizar esta cuestión consiste sencillamente en leer la Biblia. Cómprese una Biblia y busque en el índice el evangelio según Lucas (en el Nuevo Testamento). Lea el libro de Lucas y luego el libro de Hechos, analizándolos al hacer las siguientes preguntas:

  • ¿Lo que estoy leyendo parece ser un cuento de hadas, o testimonio sincero y confiable?
  • ¿El hombre que escribió este testimonio (Lucas) escribió de una manera caprichosa? o, ¿solamente después de haber investigado todo con diligencia?
  • ¿Hay detalles y matices que indican que la historia es verdadera y de fuentes confiables?

       Después de leer los libros de Lucas y Hechos, lea el libro de Juan, el cual fue escrito por uno de los compañeros más amados de Jesús. Así podrá leer el testimonio de primera mano de un hombre que oyó, vio y tocó a Jesús.

       Es la convicción de muchos que si uno lee con una mente abierta estos testimonios acerca de la vida, los milagros y la enseñanza de Jesús que poco a poco se irá convenciendo que el testimonio escrito es sincero y confiable y que la única explicación por las enseñanzas y sucesos del primer siglo es que existe un Dios todopoderoso. En fin de cuentas, usted no tiene derecho de negar la existencia de Dios sin leer de antemano la evidencia que apoya Su existencia.



[1] Juan 10:10, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[2] Marcos 10:44; Juan 13:14; Gálatas 6:2,10

[3] Isaías 43:7; Eclesiastés 12:13

[4] Juan 6:47; 17:3; 2 Corintios 5:1; 1 Pedro 1:3,4; Filipenses 3:20; Hebreos 10:34; Mateo 6:19,20

[5] Salmos 139:13-18; Isaías 43:7

[6] Hechos 9:20; 2 Corintios 1:19; 1 Juan 4:15; 5:13

[7] Lucas 8:40-42,49-56; 7:11-15; Juan 11:1-44

[8] Lucas 5:12,13,17-25; 6:6-10; 14:1-4; 17:11-14; 22:47-51; Mateo 9:27-31

[9] Lucas 23:1-46; Hechos 2:22,23,36; 3:15; 4:10; 5:30; 7:52

[10] Lucas 24:1-49; Hechos 1:1-3; 2:24,32; 3:15; 4:10; 7:55,56

[11] 1 Corintios 15:3-9

[12] 1 Juan 1:1-3; 2 Pedro 1:16-18; Hechos 5:32; 10:39; 13:31

[13] Hechos 7:55-60; 12:1,2; 21:13; Hebreos 11:37,38

[14] Colosenses 1:23

Mi Vida Di Por Ti

Mi Vida Di Por Ti

Mi vida di por ti,
mi sangre derramé.
Por ti inmolado fui,
por gracia te amé.
Por ti, por ti inmolado fui,
¿qué has dado tú por mí?

Mi celestial mansión,
mi trono de esplendor,
dejé por rescatar
al mundo pecador.
Sí, todo yo dejé por ti,
¿qué dejas tú por mí?

Reproches, aflicción,
y angustias yo sufrí.
La copa amarga fue
que yo por ti bebí.

Reproches yo por ti sufrí,
¿qué sufres tú por mí?

De mi celeste hogar,
te traigo el rico don
del Padre Dios de amor
la plena salvación.
Mi don de amor te traigo a ti,
¿qué ofreces tú por mí?


Tomado de un himno por S.D. Athans y P.P. Bliss

¿Adónde Iré Después de la Muerte?

¿Adónde Iré Después de la Muerte?

La muerte y el destino que le espera después de la muerte es lo más seguro que Dios ha determinado para todo ser humano.

       Si las cosas pasajeras de este mundo le preocupan, ¡cuanto más debe interesarse por las eternas, las cuales después de la muerte no podrá cambiar![1]

       Por favor, pregúntese: ¿Adónde iré después de la muerte?

¿VOLVERÉ A VIVIR EN LA TIERRA?

       ¡NO! ¡Porque será destruida con fuego!

«…tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. ellos perecerán, más tú permanecerás. Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como un vestido los mudarás y serán mudados»[2].

«…los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. …los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados se fundirán!»[3].

       De acuerdo con estos pasajes, Jesús mismo dijo:

«EL cielo y la tierra pasarán…»[4].

       Por tanto, mi amigo, no se deje engañar por las cosas temporales de esta tierra, ni por aquellos mentirosos que le prometen vida permanente en la tierra. Pregúntese sinceramente:

¿IRÉ AL INFIERNO?

       SÍ, si usted no obedece al evangelio de Jesucristo.

«Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno»[5].

«…cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder»[6].

«Así será al fin del mundo; los ángeles saldrán, y sacarán a los malos de entre los justos, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes»[7].

       Por consiguiente, mi amigo, el infierno es una realidad. No es un invento de algunos para aterrorizar a los ignorantes. Es un lugar preparado por Dios para el diablo y sus seguidores[8]. Mi oración a Dios es que usted no se encuentre entre ellos.

¿IRÉ AL CIELO?

       SÍ, si usted obedece al evangelio de Jesucristo.

«[Jesús] vino a ser autor de eterna salvación PARA TODOS LOS QUE LE OBEDECEN»[9].

«Habiendo purificado vuestras almas POR LA OBEDIENCIA A LA VERDAD…»[10].

«Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, HABÉIS OBEDECIDO DE CORAZÓN a aquella forma de doctrina … y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia»[11].

«Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que … nos hizo renacer … para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos…»[12].

       Por tanto, mi amigo, hay promesas grandes de parte de Dios que nos deben motivar a una esperanza firme y a buscar las cosas celestiales con más diligencia.


[1] Hebreos 9:27

[2] Salmos 102:25,26, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[3] 2 Pedro 3:10,12, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[4] Mateo 24:35, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[5] Mateo 10:28, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[6] 2 Tesalonicenses 1:8,9, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[7] Mateo 13:49,50, La Biblia de Las Américas

[8] Mateo 25:41

[9] Hebreos 5:9, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[10] 1 Pedro 1:22, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[11] Romanos 6:17,18, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[12] 1 Pedro 1:3,4, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

¿Por Qué Estoy Aquí?

¿Por Qué Estoy Aquí?

¿Nunca le ha parecido como si la vida no tuviera sentido? Si es así, tenga la plena certeza de que no está solo. A innumerables millones, se les ha ocurrido el mismo pensamiento más de una vez.

       Todos buscamos un sentido para nuestra vida. Algunos piensan encontrarlo cuidando de su familia o sencillamente siendo una «buena persona». Otros pretenden dar significado a su existencia a través de la adquisición de bienes materiales y otros tantos por entregarse a cualquier cosa que agrade al cuerpo. ¿Cuál, pues, es el verdadero propósito de la vida?

       Desgraciadamente, la idea de que llegamos a ser por pura casualidad no puede dar una repuesta satisfactoria a esta pregunta. Si no fuimos creados para ningún propósito específico, y si dejamos de existir después de haber luchado tanto en la vida, ¿para qué seguir luchando? El hombre solo se ve incapaz de encontrar la contestación a esta pregunta según su propio razonamiento. Su sabiduría falible le lleva a la conclusión incorrecta de que la existencia del hombre no tiene ninguna meta permanente.

       Pero Dios le dice: «¡Vuelve a buscar! ¡El obedecerme da sentido a la vida!»[1]

       ¿Quién mejor sabe satisfacer nuestro deseo de encontrar un sentido para la vida que Él que nos ha creado? Él sabe perfectamente cuál es la única cosa que puede completar nuestra búsqueda: el hacer Su voluntad. Con razón Salomón escribió:

«Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque ESTO ES EL TODO DEL HOMBRE»[2].

       El Creador del universo nos ha dado Su palabra para que seamos perfectos (o COMPLETOS), «enteramente preparado[s] para toda buena obra»[3]. Hemos sido creados con el propósito de hacer la voluntad de Dios, pero cuando rehusamos reconocer este propósito divino, obramos en contra de nuestro propio bienestar. ¡Esto es precisamente una de las razones por tanto sufrimiento y desesperación en el mundo![4]

       La respuesta a la pregunta «¿por qué estoy aquí?» se halla en una relación con Jesucristo en la cual seguimos diariamente Sus enseñanzas reveladas en el Nuevo Testamento. Jesús dijo:

«…el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna»[5].

       Con razón el apóstol Pablo escribió:

«vosotros estáis COMPLETOS en [Cristo], que es la cabeza de todo principado y potestad»[6].

¡Encontramos verdadero propósito de vida sólo cuando obedecemos a Cristo! Sólo de esta forma estaremos realmente «satisfechos» con nuestra vida[7].


[1] Isaías 43:7

[2] Eclesiastés 12:13, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[3] 2 Timoteo 3:16,17

[4] Proverbios 13:15; Salmos 107:17; Job 15:20

[5] Juan 4:14, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[6] Colosenses 2:10, Versión Reina-Valera (Revisión 1960).

[7] Mateo 5:6